Pésimo año para los apicultores
Escrito por: Nestor Cauich - 19/04/2009
Categoría: Lázaro Cárdenas
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Lázaro Cárdenas.- La api­cul­tu­ra atra­vie­sa es­te año por una de las peo­res cri­sis que se ha­yan re­gis­tra­do en la úl­ti­ma dé­ca­da, atri­bui­da a la intensa sequia, que evita la floración y por ende la alimentación y subsistencia de las colmenas.

En principio de año se logró una excelente cosecha del dulce, que incluso alcanzó el precio de 35 pesos el kilo, sin embargo la al­te­ra­ción de las tem­pe­ra­tu­ras ha oca­sio­na­do que se pier­da la floración, po­len y se pro­duz­ca me­nos miel en las col­me­nas.

Los pocos productores de miel en Kantunilkín, mencionan que de acuerdo a la Se­cre­ta­ría de De­sa­rro­llo Agro­pe­cua­rio, Ru­ral e In­dí­ge­na (SEDARI), del Es­ta­do Quin­ta­na Roo, en la producción se re­gis­tra una mer­ma de 37% en la pro­duc­ción de miel, situación que de la misma manera aque­ja a Cam­pe­che y Yu­ca­tán, que jun­to con Chia­pas y Ta­bas­co con­cen­tran la ma­yor pro­duc­ción en el país.

Guadalupe Euan, veterano productor de miel, dio a conocer que “Los fríos que se han pre­sen­ta­do en es­te año afec­tan mu­cho a la api­cul­tu­ra, por­que que­ma la flo­ra­ción -po­len- y se ob­tie­ne me­nos miel en las col­me­nas, a los que se suma la intensa sequia que afecta las colmenas ante la falta de floración de los montes.

Recordó que en los últimos años han padecido para poder sobre llevar la actividad en el sector apícola ya que des­pués de los da­ños por el hu­ra­cán Dean, en agos­to de 2007, la pro­duc­ción de miel dis­mi­nu­yó aún más. Tan solo en el municipio de acuerdo al centro de acopio son más de 60 to­ne­la­das las que se han de­ja­do de pro­du­cir al año en el municipio.

Otro fac­tor que con­tri­bu­ye a la dis­mi­nu­ción de la ac­ti­vi­dad es el so­cial, la ma­yo­ría de los pro­duc­to­res son in­dí­ge­nas ma­yas de avan­za­da edad, que han ido dis­mi­nu­yen­do el nú­me­ro de col­me­nas, pero reconoció que tam­bién en la actualidad hay me­nos in­te­rés en las nue­vas ge­ne­ra­cio­nes por se­guir con es­ta ac­ti­vi­dad.